La baja del consumo modificó la demanda de los comerciantes en San Juan: crecen las búsquedas de locales más pequeños, mientras las calles secundarias son las más afectadas y la Peatonal mantiene su ocupación.
El mercado de los alquileres comerciales en San Juan atraviesa un escenario marcado por la baja del consumo y por cambios en las necesidades de los comerciantes. A esta altura del año, desde el sector inmobiliario advierten que las ventas todavía no logran repuntar y que continúan registrándose cierres de algunos locales y sucursales.
Así lo explicó Leo Pérez Tinto, vicepresidente del Colegio Público de Corredores Inmobiliarios de San Juan, en diálogo con Diario La Provincia SJ, al analizar el panorama del sector y las principales tendencias que observan.
“El año sigue siendo bastante malo en cuanto a lo comercial. Las ventas no repuntan y, por lo tanto, siguen produciéndose cierres de algunos locales o sucursales, especialmente de cadenas que tienen más de una sucursal”, señaló.
Según explicó, cuando un comercio deja un inmueble, actualmente pueden pasar entre dos y tres meses hasta que ese espacio vuelve a ocuparse. Sin embargo, Pérez Tinto aclaró que los cierres no parecen responder a una migración generalizada de los comercios hacia otros departamentos o zonas.
El mercado de alquileres comerciales en San Juan atraviesa un escenario complejo.
En algunos casos, los comerciantes sí optan por trasladarse a sectores donde los alquileres son más económicos, pero la decisión estaría relacionada principalmente con la necesidad de reducir gastos. “Puede deberse a una búsqueda de menores costos de alquiler. Hay algunas zonas que son más económicas y los comerciantes deciden trasladarse para achicar gastos, pero no por un cambio en la tendencia de consumo”, explicó.
Uno de los principales cambios que observa el sector está relacionado con las dimensiones de los espacios buscados. La tendencia apunta cada vez más hacia locales de menor superficie. “La tendencia es cada vez a locales más chicos”, afirmó Pérez Tinto.
El objetivo de reducir gastos no se limita al alquiler. Un comercio de mayor tamaño también implica mayores costos de personal y servicios. “No se trata solamente de achicar los gastos de alquiler, sino también los de personal, servicios y todo lo que implica tener un local más grande”, explicó.
A esto se suma el crecimiento del comercio electrónico y el cambio en los hábitos de los consumidores. “También cambió la tendencia del consumidor. La mayoría compra vía Internet”, indicó.
En ese contexto, los espacios destinados al almacenamiento y la distribución adquieren mayor importancia. “Ya no se necesita tanto de exposición. Cada vez ganan más envergadura los galpones de última milla, como el que ahora va a instalar Mercado Libre”, señaló.
Mientras algunas zonas registran mayores dificultades, la Peatonal mantiene una situación diferente. Pérez Tinto aseguró que actualmente se encuentra ocupada en su totalidad, aunque durante el año hubo movimientos y cambios de marcas.
“Hubo algunos cambios de marca, pero no hemos notado vacancia ni cierres. El local de Continente estuvo un mes y medio o dos meses vacío, pero actualmente la Peatonal está al 100%”, afirmó.
La situación cambia en las calles secundarias. “Las calles secundarias, como Rivadavia, Laprida y Mendoza, son las que más sufren”, sostuvo.
Otro fenómeno que había generado movimiento en el mercado de alquileres comerciales fue la llegada de los bazares chinos, que se caracterizaron por buscar locales de grandes dimensiones.
Sin embargo, Pérez Tinto consideró que ese proceso comenzó a frenarse. Según explicó, estos comercios ya lograron instalarse en distintos puntos y la baja del consumo también influye en la llegada de nuevos establecimientos.
“Eran los que buscaban locales más grandes, pero la baja del consumo y la cantidad de establecimientos que ya se instalaron hicieron que el movimiento se frenara”, señaló.
Respecto de los valores de los alquileres, Pérez Tinto explicó que los contratos están sujetos a índices como el IPC o el ICL. Sin embargo, sí se observan renegociaciones entre propietarios e inquilinos, especialmente en casos de comerciantes que llevan varios años en un mismo local.
También pueden acordarse modificaciones para facilitar la continuidad de los contratos. “Debido a la situación, se renegocia o se pacta una suspensión del último aumento o, por lo menos, una reducción”, explicó.
De cara a los últimos meses del año, desde el sector inmobiliario esperan que los nuevos puestos de trabajo vinculados a la minería puedan generar mayor circulación de dinero y favorecer al comercio.
“Creemos y esperamos que los nuevos puestos de trabajo que están anunciando las principales mineras incrementen el dinero en la calle y, por lo tanto, hagan más rentable al comercio y permitan volver a reactivarlo”, afirmó.
De todos modos, Pérez Tinto aclaró que por ahora se trata de una expectativa y que todavía no observan señales concretas de recuperación. “Es la esperanza, pero todavía no hay signos de que esto esté pasando”, concluyó.